decirte qué debiera no decirte
que vengas una noche dando el pulso
calmado del veneno de una nueva
especie fecundada en el veneno
de viejas y legítimas bacterias
decirte a ti eres otra que detrás
de todo truco nuevo seas el naipe
la mano en la chistera acariciando
la ausencia de unas aves migratorias

VIII

el dolor que una vez de no
tener otro dolor que nunca
   dio de nervios     serme extraño
con la escasez y sucederlo
querer crear la sílaba
de labios     dormidos     lamiendo
de lenguas sobre sucios temporales
por materia recorriéndola grisácea
pellizco de un motor que lubricase
segundos demasiados indolente
  

 IBAN CAYENDO CON LA REDONDEZ CAPAZ DE

SUSPENDERLAS NO HUMEDECIERON NADA A SU

PASO CAYERON SIN RITMO RODARON SIN EROSIONAR

UN CUERPO SOLO QUEDO AL SECARSE LA SAL MAS

SUAVE EN LA BOCA DEL OTRO CON UN MIEDO DESCONOCIDO

QUISE NOTAR LA TIBIEZA QUE HINCHABA MI SIEN

Mil caras de Dulcinea siglo XXI

I

Toda aquella noche no durmió don Quijote, pensando en su señora Dulcinea, por acomodarse a lo que había leído en sus libros…

Nacida de la incertidumbre que no duda,
motivo de una lucha
salvaje contra el polvo,
ficción que no vacila y da su sombra
como caligrafía de un desorden
que impone el brazo roto. Y es por eso,
belleza ante humareda preferida,
que no duermo escuchando el crepitar
de la entraña estallando lentamente.

 

II

Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha…

Que me placen sus manos aunque duela
ser bestia entre la sal, quedar inmóvil,
ser sabor de un agónico rugido
que pueda al fin honrar estos fantasmas,
engendros de quietud entre tus manos.

 

III

El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene.

Duele más la herida por vacío,
girando su dolor haciendo de aire
un bucle, evidenciando el hueco,
espacio a tu medida y a tu ausencia.

Y sé que estás allí porque aquí sopla
un viento conocido que inflama
la imagen de esta noche sin imagen,
porque tengo la intuición de conocerte
en la nitidez alzada de la bruma.

 

IV – Soneto para existirse

idea por materia voz que evoca
los rasgos si de luz se desordena
coágulo de sien sonar de vena
o piedra entre su flujo que retoca

su piel o no saber si fue por roca
que tan perfectamente hizo su pena
o no saber de aquello lo que suena
modela en su dolor troquel de boca

dulzor de medicina tanto ardido
que posa su picor en la locura
verdad como visión sutil pelea

prendida de sentir contra el sentido
resulta por la letra de una oscura
que un ser sin existirse dulcinea

VII

Estamos vivos porque nos duele el corazón

José Ignacio Montoto

 

por eso por doler estamos
haciendo en sangre
todo lo sentirse pero
tú y un soplo desarritmo
que ni de aire al fin quedara
por eso púa antes que nulo
símbolo antes que su el otro
símbolo en nada prefiero escalpe
quisiera tú que aquello

 

CON MAS MIEDO A LA AUSENCIA QUE A LA

INCERTIDUMBRE ME RESISTI AL SUEÑO ELLA

ME HABLO DE LA OTRA VIDA ARRASTRANDO LAS

ULTIMAS SILABAS SIN MAS ARGUMENTOS DORMI

VI

Mátame al amanecer,
o de noche, si tú quieres;
pero que te pueda ver

Smash / Nicolás Guillén

 

de cierre por garganta pude
ver tus manos de busca para
el sucio aliento cava en punto
presente en lo más fosa el aire
que yo en no verlo no me ocurre
en más las uñas en más        ojos
que no son de fusil mirada
si es querer corta prisa corta
con tus armas romas al pulso

 

RESPIRABA SIN SU CANTO PERO CON SU MECANICA

DE AVE SOBRE LA CALLE REMOTAMENTE LLOVIDA

EN UNA POSTURA NUEVA POR PRIMERA VEZ CEDIA

A LA ASPEREZA DE LA TIERRA Y LOS ZAPATOS 

V

este fue de hacer un cuerpo
mío tanto mío
como un nervio mostrando el
suyo
tanto suyo como un rayo
de dolor haciendo en cuerpo tierra
y todos esos secos reconocen bultos
latiendo por encima de su espacio
y padece y lástima y ni voz

 

 

COMO ESTATUA RESULTO RUIDOSA YO ROMPI

TODOS LOS CRISTALES DE LA CASA INTENTE

AHUYENTARLA CON MI MUSICA SALVAJE CON LOS

TEMBLORES DE MI PIEL HACIENDO DANZA CON MIS OJOS

ABIERTOS HASTA EL BLANCOR QUE DEJA LA SEQUEDAD

IV

                                                      Recojo mi cuerpo en azufre

Alejandra Marquerie

recojo mi cuerpo en azufre
y dice mi sueño desconfíe
de     la sangre que pronto tan
coagula    sobre el prado otros
sin camino   curan en saludes
doliendo por hacer de suya brecha
y gritan    gritan    cerca voces
en este espacio abierto donde fluye
el algodón abierto por su entraña

 

EL CORAZON SE ENSANCHABA SU COBERTURA

DE MÚSCULO SE HACÍA GRANDE HASTA AHOGAR

EL LATIDO INTENTABA TRASPASARME SOLO

TUVE QUE RESPIRAR BIEN HONDO PARA SENTIR

EL DOLOR EN SUS TRES ESTADOS MATERIALES